La expectativa ciudadana generada por el candidato y ahora gobernador electo, Gabino Cué, comienza a desmoronarse entre la decepción y la frustración entre algunos sectores de la sociedad civil y organizaciones sociales. Los nombres de algunos personajes ligados a un pasado no lejano dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su probable incrustación en la próxima administración estatal, han dado pie a especulaciones que no han sido desmentidas ni corroboradas por el próximo gobernador.
Las cuotas de poder no sólo con ex gobernadores priistas, sino con los partidos coaligados PAN, PRD, PT y Convergencia, comienzan a hacer mella en la credibilidad que generó Cué Monteagudo.
A esto se suma, el hecho de que la semana pasada se revelara parte del pasado oscuro del segundo hombre con más poder en Oaxaca, después de Gabino Cué y brazo derecho de éste, Benjamín Robles Montoya.
Del fracaso en Michoacán al triunfo en Oaxaca
“Estoy acostumbrado al poder, el poder no es algo nuevo para mí, que pueda hacerme cambiar porque tengo experiencia con el poder”… dijo Benjamín Robles Montoya recientemente en una entrevista a medio de comunicación estatal, en el que se le inquirió sobre su posible nombramiento como Secretario General de Gobierno.
Sus afirmaciones son ciertas, así lo confirma su historial en el estado de Michoacán; un pasado ligado al PRI, al uso del poder público del gobierno en turno y que se encuentra documentado en diversos medios de comunicación de ésa entidad, desde el 2004.
En abril de ése año, el portal mimorelia.com, califica a Robles Montoya “de siniestro a demócrata… lo identifican por su actuar siniestro. Por su perversidad” y por haber marcado “una etapa negra en la historia de los michoacanos”.
Benjamín Robles Montoya llegó a Michoacán a través de Juan Benito Coquet Ramos, en 1994, en medio de la campaña a gobernador de Víctor Manuel Tinoco Rubí quien asumió el poder en 1995.
“El hombre sencillo, de bajo nivel económico y que tomaba fotografías de la gente con el candidato para después enviar una tarjeta en su nombre, se posicionó ladinamente como el hombre con más poder económico y político del sexenio, después de Coquet Ramos.
Nadie se salvó de ser víctima de la red de espionaje que tejió, junto con otros personajes de la administración estatal. Periodistas, empresarios, funcionarios y hasta el propio gobernador, Tinoco Rubí, tenían intervenidos sus teléfonos celulares, particulares y de sus oficinas.
Se infiltró entre los grupos de estudiantes, en el magisterio, en los sectores que consideró más radicales y antagónicos al gobierno de Tinoco Rubí para desmembrarlos, coptarlos, hostigarlos e ir fomentando su capital político sin que le redituara lo que esperaba, pues perdió la única oportunidad que tuvo para convertirse en diputado estatal”.
Robles Montoya, refiere la editorial de mimorelia.com publicada en 2004, pasó de ser operador político, asesor gubernamental, a director del Centro de Investigación para el Desarrollo de Michoacán (CIDEM), candidato a diputado estatal por el distrito Morelia Noroeste, y director del Centro de Desarrollo Municipal de Michoacán (CEDEMUN).
El CIDEM sirvió de plataforma –refiere el artículo- para que a través de Robles Montoya se atomizaran grupos que estaban identificados como radicales. Para él, que quería ser diputado, fue la oportunidad para saltar de esta dirección a una representación popular por cualquiera de los 18 distritos electorales donde tuviera cabida.
Benjamín Robles, coordinó también la campaña interna del PRI para elegir candidato a la presidencia de la República de Francisco Labastida Ochoa. La figura visible fue Francisco Corona Núñez, ex contralor de Jalisco, Benjamín operaba, como en la mayoría de los casos, sin aparecer públicamente.
Formó parte también del grupo que hacía la “propaganda negra” para Alfredo Anaya Gudiño, candidato del PRI al gobierno de Michoacán que perdió ante el perredista Lázaro Cárdenas Batel.
Benjamín Robles y Gabino Cué Monteagudo se conocieron cuando ambos realizaban sus estudios universitarios. Y su amistad se fortaleció por los vínculos familiares que existen entre la esposa de Robles, Consuelo Villalobos y la esposa de Cué, Mané Sánchez Cámara, señala Julio César Hernández Granados.
Después, dice, trabajaron juntos en el gobierno del Distrito Federal, cuando el regente era Manuel Camacho Solís. En la época en que Jesús Martínez Álvarez y Alberto Esteva Salinas, aún priístas, estaban en la Ruta 100.
Por su parte, el columnista Víctor Ardura, de La Jornada Michoacán documenta que durante el gobierno de Tinoco Rubí, el presupuesto “sirvió para traer con gastos pagados a mucha gente que se enriqueció en relativamente poco tiempo. El mismo jefe del Ejecutivo cobraba su salario nominal y una cantidad similar –nunca quisieron transparentar el asunto– como nómina secreta”; en la lista de funcionarios favorecidos aparece el nombre de Benjamín Robles Montoya.
Incluso, en febrero del año pasado, en la columna “El Callao” publicada por el periódico Imparcial de Oaxaca, se afirma que Robles Montoya fue beneficiado con la red de corrupción que se tejió en Michoacán en ese entonces, en el que figura como cuenta habiente del First Chigaco Bank, con un depósito de 240 mil dólares o en el Bank of Texas, con 96 mil dólares.
Jorge Hidalgo Lugo, de la agencia de noticias Quadratin, Michoacán, se refiere a Robles Montoya como un “vividor de la política” en la columna Rueda de Molino publicada el 15 de junio de éste año.
Hidalgo Lugo sostiene que a su paso por el gobierno de Michoacán, Robles Montoya edificó una residencia cotizada en 3 millones 500 mil pesos, pese a que su salario era de 12 mil pesos mensuales.
Agrega que Benjamín Robles logró convencer al gobernador Tinoco Rubí, para la creación de una “ventanilla única” a través de la cual circulaban recursos no auditables para ser entregados a líderes estudiantiles para “sofocar” posibles insurrecciones.
“Yo sí quiero el cambio en Oaxaca porque la corrupción y el abuso de poder han llegado a límites intolerables…..en esa lucha estamos” reza una frase en la página de Factbook.
Su llegada a Oaxaca, en 2001, se debió al fracaso en Michoacán en las elecciones del 2000, tras contender como candidato a diputado local por el distrito 10 en Morelia Noroeste y en las que perdió de manera apabullante.
Inicia la disputa de los espacios de poder
El aspirante a Secretario General de Gobierno en la administración de Gabino Cué, Benjamín Robles Montoya se le conoce por su carácter protagónico, de confrontación, de choque.
En los círculos de la coalición PAN, PRD, PT y Convergencia, no se ve con buenos ojos al Secretario Técnico del equipo de Transición de Gabino Cué; todos le reconocen su cercanía con el gobernador electo, pero estiman que su carácter le acarreará problemas al gobernante de la coalición.
Una fuente al interior del PAN, aseguró que en caso de que Robles Montoya vaya a la SEGEGO , no le auguran más del año al frente, porque su figura lejos de ser conciliadora –perfil que se requiere para el puesto- es de confrontación.
Sin embargo, dijo que de presentarse esa situación, el Partido Acción Nacional resultaría el más beneficiado, porque podría colocar a alguna figura panista dentro del área medular del gobierno estatal con miras a las elecciones del 2012.
Otros nombres que comienzan a circular y que han generado descontento, son Celestino Alonso Álvarez, Aurora López Acevedo, Bernardo Vásquez Colmenares, Irma Piñeyro, todos ellos ligados al priismo oaxaqueño y vinculados en específico al gobernador José Murat.
El Partido de la Revolución Democrática (PRD), en voz de su dirigente Amador Jara Cruz, ha pedido a Gabino Cué Monteagudo no incluir en su gabinete a ex priístas que hayan colaborado con los ex gobernadores Diódoro Carrasco Altamirano y José Murat Casab.
Por su parte, Flavio Sosa advirtió que el empuje social que vive Oaxaca impedirá que el gobierno de Gabino Cué sea como el de Vicente Fox, quien no cumplió las expectativas de cambio. El PT vigilará para que el próximo Gobierno camine hacia la izquierda “porque ahí está el Partido Acción Nacional (PAN)”, alertó a sus compañeros petistas, quienes exigieron que en el gabinete de Gabino Cué “no tengan cabida los bandidos de izquierda que cobran con la derecha”.
Al respecto, el entonces líder estatal de Convergencia, Mario Mendoza Flores pidió que se ciudadanice el gabinete estatal para garantizar que se sirva al pueblo.
Al respecto, Gabino Cué ha pedido no especular sobre quienes estarían al frente de las dependencias gubernamentales y ha asegurado que gobernará junto con un equipo de hombres y mujeres preparados electos sin compadrazgos ni amiguismos.
Sin embargo, ya hay quienes alistan maletas y se preparan para ingresar al gabinete de Cué Monteagudo, incluidos algunos miembros del partido naranja quienes prefirieron dejar la disputa de la dirigencia estatal para aspirar a un cargo al interior de la próxima administración.
Tal es el caso de los consejeros nacionales, José Soto Martínez e Irineo Molina Espinoza, cuyas diferencias son conocidas y cuyos grupos se disputaban la dirigencia estatal. Tuvo que ser el gobernador electo, Gabino Cué quien metiera orden en la disputada dirigencia bajo la amenaza de que quien quedara al frente de los destinos del partido naranja no tendría ningún cargo dentro del nuevo gobierno.
La disputa concluyó con la advertencia, pues tanto Soto Martínez como Molina Espinoza, están a la espera de que les den “sus espacios” dentro del gabinete de Cué.
Fuentes al interior de Convergencia, han comentado que la nueva dirigencia estatal “está hecha a modo” para evitarle problemas en el futuro a Gabino Cué y éste pueda gobernar sin mayor contrapeso de la mano del Partido Acción Nacional (PAN), partido en el gobierno federal.



