Ayer, hace catorce años las compañeras de los Loxichas, con la exigencia de JUSTICIA y LIBERTAD instalaron un plantón que duro cuatro años y medio en los corredores del Palacio de Gobierno. Hoy, la exigencia sigue siendo la misma y aunque el mismo grupo represor ha retornado al gobierno del Estado, ha vuelto con una mayor capacidad de simulación y acompañado de quienes creen haber tomado el poder por asalto.
En Oaxaca sigue habiendo una violación sistemática de derechos humanos con detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, violaciones al debido proceso y una larga lista de violaciones a los más elementales derechos que como seres humanos tenemos. Todas estas violaciones a la dignidad humana, teniendo como fondo un avasallador y demagógico discurso por la defensa de los derechos humanos de parte de los gobernantes, lo que se traduce en una permanente burla a quienes en aras de transformaciones profundas en nuestra sociedad votaron por ellos.
En el Caso Loxicha, como en la zona Triqui, en el Istmo, en los Valles Centrales, en la sierra sur y norte en todos los casos, el gobierno de Gabino Cué Monteagudo le apuesta al transcurso del tiempo que dé como resultado el olvido, le apuesta a la fragmentación de los movimientos sociales, al enfrentamiento y a la confrontación entre hermanos, para seguir dando marcha a los acuerdos con los hombres del poder y el dinero, estos hombrecillos a los que no les interesamos como seres humanos, no les importa cuántos líderes sociales, cuantos hombres y mujeres sean asesinados con el fin de satisfacer sus ambiciones personales y de grupo.
Les interesamos por las ganancias económicas y políticas que representamos; y mientras allá arriba siguen abultando los capitales, en las comunidades indígenas, en las zonas marginadas, en los cinturones de miseria, esta miseria sigue aumentando.
Dura ha sido la lucha por la libertad de los presos indígenas de la Región Loxicha, acuerdos y convenios se han violado por el Gobierno, a muchos de nuestros compañeros de lucha los han encarcelado o asesinado, pero quienes nos mantenemos en pie, no daremos marcha a atrás en esta vieja demanda de Justicia y Libertad.
Mientras los defensores de derechos humanos oficiales, esos defensores a sueldo, pretenden que después de 40 años del Jueves de Corpus, de 15 años de iniciada la represión en los Loxicha, de 5 años del 14 de junio del 2006, de 4 años de la desaparición forzada de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, de casi 8 meses de la ejecución de los compañeros Heriberto Pazos Ortiz y Catarino Torres Pereda, de 3 meses de la desaparición forzada del profesor Carlos René Román Salazar, de un mes de la masacre en Choapam, de unas horas de las represión de ayer en cualquier parte del Estado, cuando en este momento se cometen violaciones a derechos humanos nos quedemos cruzados de brazos como si no pasara nada, les decimos que no descansaremos hasta lograr un mínimo asomo de justicia y castigo a los culpables.
¡Porque vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!
¡Presos políticos y de conciencia, libertad!
¡Presos Políticos y de Conciencia de la Región Loxicha, Libertad!
¡Alto a la represión y castigo a los culpables!
Respetuosamente:
Juan Sosa Maldonado
Exigen a Gabino Cue libertad de presos Loxicha
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