Conocido como un “perverso”, “ladino”, “de siniestro actuar”. Quien fue capaz de llevar a los michoacanos a una “etapa negra” a partir del año 1995. Quien se metió a la clase política de ese Estado como un cáncer social. Experto en espionaje. Agitador y abonero para provocar problemas sociales y manifestaciones con el único fin de mostrarse conciliador, Benjamín Robles Montoya busca ahora ser candidato al Senado de la República desde el gobierno de Oaxaca.
Trascendió que esta semana el funcionario presentará por fin su renuncia al cargo de servidor público, desde donde aprovechando recursos económicos públicos y sobre todo mostrando una deslealtad al gobernador Gabino Cué, ha intentado posicionarse en el ánimo del electorado.
Con el protagonismo que siempre lo ha caracterizado, intenta destaparse como candidato a Senador sin importarle brincarse las trancas para desplazar a los demás aspirantes al escaño de la cámara alta, incluso a quienes tienen más méritos de ser candidatos por el solo hecho de sí ser oaxaqueños, con trayectoria limpia y ejemplar.
Queda como antecedente al electorado y a la sociedad en general, permitir que la situación en Oaxaca no mejore y siga como en el pasado. Lo único que ha demostrado Robles Montoya es su ambición que tiene por el poder, no importándole para ello tener que romper con el marco de Derecho o violar leyes, pues para el como para Maquiavelo: “El fin justifica los medios”.
Recordemos que desde su llegada al gobierno, Robles Montoya al no contar con el título profesional recurrió a una serie de artimañas para colocarse en un puesto público donde no sufriera los embates por carecer de tan importante documento.
Quién no recuerda las críticas y amenazas que desde esa posición lanzó a sus propios “compañeros” de gabinete.
Es tal su ambición por el poder y el dinero que por ejemplo una de las últimas ocurrencias del hasta hoy Coordinador de los Módulos de Desarrollo Social es haberse declarado oriundo de los Chimalapas.
De todos es sabido que él es originario de Michoacán, pero ahora resulta sentirse de origen zoque.
Con motivo del conflicto en la zona limítrofe entre Oaxaca y Chiapas, el funcionario emitió un comunicado el pasado 9 de noviembre donde a la letra dice: “Sabemos que nos asiste la razón, los límites territoriales están bien definidos en la Constitución Política, no permitiremos que nos arrebaten la riqueza natural, herencia de nuestros hermanos zoques, como nativo de la zona oriente del Istmo mi solidaridad total con el pueblo de San Miguel Chimalapas”.
Muchos han externado que es el momento en que el Coordinador general de los Módulos de Desarrollo Sustentable, Benjamín Robles Montoya, renuncie a su cargo y deje de utilizar los recursos económicos, materiales y humanos para buscar la candidatura al Senado de la República.
Consideran que ya no se debe permitir en el gobierno de la alternancia que se ocupen ofrecimientos oficiales para ganar adeptos.
Nos queda claro que Benjamín Robles está manipulando los programas del gobierno estatal, para obtener beneficios y que abonen personal y políticamente al funcionario, y esto no abona a un escenario democrático, afectando a la construcción de la Paz y el Progreso de Oaxaca.
Ya olvido Benjamín Robles Montoya cuando un día si y otro también criticaba a personajes como Jorge Franco Vargas, Bulmaro Rito Salinas, entre otros y hoy él está haciendo lo que tanto criticó al viejo y autoritario régimen.
Es lamentable que Robles Montoya, siga haciendo trabajo partidista y para provecho personal con fuero gubernamental, y lo más agraviante que está realizando promesas infundadas a los presidentes municipales en las ocho regiones del estado, donde sostiene reuniones como Coordinador General de los Módulos de Desarrollo Sustentable del Gobierno de Oaxaca.
Otro ejemplo es que Robles Montoya se ha rodeado de personajes tan siniestros como él como es el caso de Benjamín Rojas Bolaños, quien fue corrido del PRI en 2007 acusado de malos manejos como Secretario del Programa de Acción y Gestión. Antes, cerca estuvo de ser inhabilitado por sus irregularidades como director de Programas Especiales, cuando fue subdirector de Pensiones de donde salió para fundar de manera repentina la Constructora “Del Carmen”.
Benjamín Rojas, fue incluido en el gabinete del “Cambio” con Robles Montoya como director de Control y Gestión Pública, precisamente por recomendación de Jorge Franco Vargas, otro testimonio de la ligazón de los “hombres fuertes”. Uno de los últimos golpes de Rojas fue el despojo que hizo a un ex chofer suyo a quien con engaños consiguió que le prestara todo el monto de sus ahorros, 160 mil pesos que nunca pagó al modesto burócrata desde 2006.
Está visto, entonces, que Robles Montoya es uno de los más fieles representantes del viejo PRI. Como tantos otros que se han mimetizado en el PRD o en el PAN, la cultura imperante es la priista, la del clientelismo, la del uso de recursos públicos y programas sociales para la compra de votos; la del uso del poder público para cooptar o reprimir; la de la alianza o el reciclaje de los peores ejemplos de la corrupción: Franco Vargas; Rito Salinas, Benjamín Rojas. Y aún así se presenta como adalid del “cambio”, cuando lo que él exactamente ilustra es que dicho cambio no llega con la alternancia de unos autoritarios por otros iguales.
Hasta que por fin se va Benjamín Robles Montoya
Comentarios en Facebook



