Notas del día

Eloí Vásquez denuncia irregularidades de precandidatos al Senado

Nací en Oaxaca, no hay duda sobre mi origen, aquí estudié toda mi carrera en nuestra universidad, de la que fui dirigente estudiantil en una época de lucha y transformación. Aunque he tenido cargos nacionales, aquí he luchando por los derechos de los oaxaqueños. Me inspira un profundo amor a nuestra gente, sus tradiciones y culturas.
Cuando fuimos oposición, con grandes dificultades, contribuí, como dirigente o candidato, a construir la fuerza que nos ha llevado al triunfo en 2010. Mi Partido ha cambiado de nombre, pero yo no he cambiado de Partido. Algunos de mis contendientes deben su presencia a que colaboraron con los gobiernos autoritarios, yo siempre estuve defendiendo al pueblo. Quienes empezaron a hacer política en el partido de la corrupción tomaron de allí la idea de que había que usar los cargos para hacer negocios, algunos pudieron romper con ella, algunos no.
Hay quién cada cargo público que ha tenido ha acumulado más concesiones radiofónicas, hay quién ha encabezado la liquidación de una empresa estatal y según versiones, ha salido beneficiado del cargo, también hay quién visiblemente ha utilizado los recursos del Gobierno al que debió servir para armar su precampaña y convencer voluntades.
Por mi parte, no aprovecho la necesidad de nadie para hacerlo actuar a mi conveniencia. No consigo contratos para cobrar comisiones. La obras que he construido profesionalmente, las he ganado en licitaciones, desvinculadas de la política. Cuando he sido responsable de un órgano ejecutor, he rechazado todo aquello que no se ajuste a la ley. Los cargos públicos y mi profesión, han sido para servir y educar al pueblo, para combatir las injusticias, a los ambiciosos y a los explotadores. Soy un hombre de izquierda honrado que vive en la justa medianía que exige el servicio público, como lo pedía Benito Juárez. Un hombre de convicciones dispuesto a representar los anhelos democráticos del pueblo. Uno de ellos, quizá el más importante, es la critica que muchos de ustedes comparte sobre el dispendio de los políticos, la basura de la propaganda y los excesos que cometen quienes se sirven de la política en lugar de servir para ella.
El reto es si un hombre congruente de izquierda, que ha salido de cada cargo con el mismo patrimonio que ha entrado, puede ganar un cargo de elección popular cumpliendo la ley que exige campañas austeras por las que ha luchado. Eso es lo que me propongo demostrar. Quien me diga que debo gastar una fortuna en la precandidatura, sin importar su origen, seguramente añora los días del autoritarismo y la corrupción, que mantuvo en el atraso económico a nuestro estado y lo destinó nuestro país a la dependencia, no tendrá autoridad moral para criticar el presupuesto del IFE, ni las asignaciones a las campañas y  los partidos.
La economía mexicana está parada, hay desempleo y las mujeres y hombres de izquierda no tienen recursos para contribuir sustancialmente en una precampaña electoral. Corremos el riesgo de que quienes ganen lo hagan con dinero proveniente del crimen organizado, de un mal uso del erario público y del contratismo. No estoy dispuesto a cambiar mis convicciones en ninguno de estos tres sentidos.
El tope de precampaña para senador fijado por el IFE es de poco más de 2 millones 400 mil pesos, una cantidad mínima que, como se ve, ya han rebasado los derrochadores que usan helicópteros y tienen estaciones de radio en cadena rindiéndoles alabanzas; pero es una enorme cantidad para un modesto dirigente político que tiene los ingresos de un profesionista de clase media y no ha sacado provecho personal de sus cargos.
Ningún precandidato puede pagar propaganda en radio o TV, los concesionarios están obligados a abrir espacios iguales para todos los precandidatos, podrían también cerrar sus espacios, pero deben hacerlo parejo para todos, sin privilegios ni exclusiones. El IFE monitorea para garantizar la equidad. En los próximos días solicitaré que haga público el estado que guarda el tema en nuestro estado.
Los medios escritos y los portales de internet, deben abrir también un espacio equitativo por breve que sea, que permita que la ciudadanía conozca las propuestas de todos los contendientes. Pero también son negocios, de los que dependen familias y la propaganda gráfica debe ser pagada por cada precandidato. Por eso he decidido recurrir al pueblo junto al que he luchado por más de tres décadas. Porque como suele decir Andrés Manuel López Obrador: sólo el pueblo puede salvar al pueblo. Yo me inicié boteando como brigadista del movimiento democrático universitario y se de la generosidad de nuestra gente, por eso anuncio que la cuenta No. 4913417960079261 de Banorte a mi nombre, será destinada exclusivamente al pago de la publicidad en la prensa escrita e internet. Pido a los ciudadanos que me consideren digno de representarlos que hagan las aportaciones más diversas que puedan, a fin de alcanzar la meta.
Señoras y señores de estos medios, los presupuestos que me han hecho llegar sus directivos rebasan con mucho mis necesidades actuales, pero les pido que abran sus páginas a una voz que actúa con responsabilidad, de acuerdo a sus convicciones, con lealtad al pueblo y respeto ante la ley. Apostémosle juntos al pueblo y mi compromiso es que el contenido de esa cuenta será intocable para mí, diariamente daré a conocer su saldo y al final de la precampaña o de la campaña si obtengo la candidatura de la izquierda, con el 50% estableceré, en acuerdo con las asociaciones de periodistas, un fideicomiso para ayudar a los informadores que sufran un incidente producto de los riesgos en el trabajo y el resto se distribuirá equitativamente entre todos los medios que acepten el compromiso, con entera responsabilidad, para que haya equidad y se abra un debate más completo en donde la opinión y las propuestas de la auténtica izquierda sean leídas por los oaxaqueños.
Compartan conmigo y con Andrés Manuel  el sueño de que el cambio verdadero está por venir, que podemos actuar con honestidad, transparencia y hacer de la política una actividad revolucionaria y democrática, como lo quisieron mis antecesores y fundadores del comunismo, el socialismo y la izquierda progresista del país.

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