El rebozo, es un prototipo vistoso entre los tejidos mexicanos para uso femenino, las prendas que se están exponiendo aquí se nombraban antiguamente “paño de rebozo”. Pasò a las lenguas indígenas como payun (chatino de Tataltepec), ba’ai (zapoteco de Quiavini), pûy (huave de San mateo del Mar) y otras formas derivadas del español “paño”, señaló el curador de este museo, el Curador Alejandro de Avila.
Por: Idolina Herrera
Debatidas desde hace décadas, las raíces del rebozo trazan un origen hìbrido, donde un modelo externo se amalgamò con el telar de la cintura , según creemos. Màs que el sarape masculino, el paño labrado y sus rapacejos (los flecos adornados con labores anudadas, trenzadas o entorchadas, nos remiten al siglo XVIII, cuando Mèxico era crisol de culturas y encrucijada del comercio mundial. Se ha querido ver en el rebozo reflejos de la Nao de China y los tejidos orientales, pero investigaciones recientes apuntan a un vìnculo fuerte con las tradiciones islàmicas, tanto en su técnica como en su diseño.
Agregò, que en esta exhibición encontraràn hebras que conectan al rebozo con prensas análogas del occidente de Asia, encontraràn notables paralelos con lienzos iaranìes decorados mediante el procedimiento de reserva llamado ikat, donde nudos hechos sobre la urdimbre evitan que el tinte penetre en ciertos tramos de los hilos, creando asì figuras. La misma técnica y la misma disposición de los diseños en franjas longitudinales se emplearon en Siria para decorar tejidos de seda y algodón.
Damasco y Alepo, ciudades donde se manufacturaban esos paños, comerciaban con Andalucìa, parece ser que los teñidos de reserva gustaron tanto que fueron recreados en el sur de España, ya en el siglo XVI, los inventarios de bienes mercantiles embarcados en Sevilla atestiguan la llegada a Amèrica de la “raja jaspeada”, un gènero tejido en Granada que por lo visto lucìa motas o lunares que evocaban al mineral llamado jaspe, de ahì el nombre. El Ikat permite logar contornos difuminados que asemejan las manchas atractivas de esa gema bien pulida.
Explicò que junto con los lienzos persas, exponen tejidos de Africa, Rusia y el sureste de Asia que evidencian la distribución amplia que ha tenido dicha técnica en dos variantes: reserva anudada de urdimbre y de trama. La diversidad de procedimientos y de efectos visuales nos hace creer que el ikat tuvo orígenes independientes en distintas àreas del mundo. La semajanza que guardan algunas piezas de Nigeria y de Indonesia con ciertos rebozos surge de manera fortuita, pensamos, en respuesta a las limitaciones que impone el proceso de tinción. El Kanavat (velo nupcial), ruso, en cambio, parece atestiguar el gusto por las “telas flameadas siamesas” que se pusieron de moda en la corte de Luis XVI en Parìs y que bien pudieron haber imitado simultáneamente las èlites moscovitas y novohispanas.
Encontraràn también esta exposición, a los parientes latinoamericanos del rebozo: paños, guatemaltecos y ecuatorianos donde la afinidad estètica es màs estrecha y donde no hay duda del origen mexicano de algunos recursos materiales, como el ixtle de maguey utilizado para resguardar a los hilos del tinte en las “macanas” de la provincia andina de Gualaceo, chales que diferenciaban tradicionalmente a las mujeres mestizas de las indígenas. Estos ejemplos nos remiten de nuevo a la vitalidad cultural de Nueva España como centro de innovación textil en tiempos no muy lejanos.
Percibimos ecos de la misma creatividad, nutrida de igual modo por savia mixta indígena, africana y europea, en la música y en la poesía popular, como lo ilustra el son de La Llorona. Ese personaje trágico, que se lamenta por sus hijos en las noches oscuras, toma forma durante el periodo traumático de la conquista española: tiene ligas simbólicas con la Malinche y con la Virgen de Guadalupe, el mestizaje adopta diversas voces, y una de ellas es el llanto del desamparo.
Taparlo con el rebozo, como a una criatura, exige el cantor desolado y friolento en los versos istmeños. Hemos de creer que la Llorona condesciende a abrazarlo y envolverlo con su paño, concluyò.
El Museo del Textil Oaxaca està presentando la Exposiciòn El Rebozo don de la Llorona
Comentarios en Facebook



