




*Rechazan al cacique Luis Silva, quien por tercera ocasión se reeligió como presidente municipal.-Hace doce días, los pobladores de las agencias municipales de La Trinidad y San Andrés Yatuni bajaron a la cabecera y tomaron el palacio municipal de Santiago Xiacuí, Ixtlán, para exigir la desaparición de poderes y nuevas elecciones.
Por: Jesús Isaac OLMEDO
El argumento de los ciudadanos es que no se les permitió participar en asamblea del pasado 02 de octubre de 2016, fecha en que el cacique del pueblo Luis Silva Hernández se reeligió por tercera ocasión como presidente municipal.
Debido a las irregularidades en la elección, los habitantes de La Trinidad y San Andrés Yatuni presentaron su inconformidad ante el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) pero fueron ignorados.
Temiendo que el llamado cacique tomara posesión como edil el día 01 de enero de 2017, los pobladores inconformes se organizaron y decidieron tomar el palacio municipal la tarde del 31 de diciembre de 2016.
La protesta tomó por sorpresa al munícipe electo quién ya no pudo organizarse con sus partidarios para desalojar a los manifestantes; además los propios habitantes de la cabecera municipal cansados de la corrupción y abusos de Luis Silva le dieron la espalda y apoyaron las movilizaciones de los pobladores de las agencias municipales.

Han pasado 12 días de la toma del palacio municipal, los manifestantes siguen firmes esperando que algún funcionario de la Secretaría General de Gobierno y del IEEPCO acuda a dialogar con ellos para dar solución a la problemática, sin embargo, hasta el momento no hay respuesta.
Con el paso de los días, el problema se agrava en Santiago Xiacuí; las escuelas siguen cerradas y no hay clases, debido a que los padres de familia y maestros tomaron el acuerdo de suspender las actividades en el jardín de niños, la escuela primaria y la secundaria debido a la falta de condiciones de seguridad y la ingobernabilidad que se vive.
La tienda de abasto Diconsa se encuentra cerrada desde que inició la toma del palacio municipal, según la versión que corre entre pobladores es que la orden vino del cacique; también las tiendas, la caseta telefónica rural y otros pequeños negocios fueron obligados a cerrar sus puertas.

Mientras los inconformes resguardan el palacio municipal y se turnan para hacer la limpieza del inmueble, existe el temor que en cualquier momento el edil electo envié a grupos de choque para desalojar la protesta.
El ambiente es tenso en Santiago Xiacuí; las personas prefieren salir lo necesario para realizar sus actividades en el campo pero regresan antes del anochecer a sus casas a resguardarse del intenso frío invernal y por la amenaza de violencia que existe.
Los habitantes de la cabecera apoyan en silenció las acciones de sus paisanos de las agencias municipales, pero no se atreven a hacerlo público porque temen represalias del tirano del pueblo, pues como en muchas ocasiones todo aquel que levanta la voz o cuestiona el actuar de Luis Silva son desconocidos y expulsados del pueblo.
De esta manera Luis Silva ha sembrado el terror en el pueblo, ya que con el apoyo de un grupúsculo de personas manipula a la asamblea e impone acuerdos bajo su capricho y antojo; todos estos abusos están despertando a un pueblo cansado de la corrupción y abuso de autoridad.
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