



Como lo marca la tradición, las familias acuden al panteón desde la tarde del día 31 de octubre al 01 de noviembre para recibir a sus seres queridos que ya fallecieron.
Por: Jesús Isaac OLMEDO.
Las tumbas son adornadas con flores, velas y veladoras; también acostumbran quemar incienso para purificar el alma e iluminar el camino de los santos inocentes y los fieles difuntos.
Desde la tarde las familias se concentran alrededor de las tumbas, cuentan anécdotas, recuerdan con melancolía a quienes ya partieron, mientras comparten comida y bebida para soportar el frío de la madrugada.

En tanto, decenas de curiosos deambulan por el lugar, algunos van disfrazados y se creé que se mesclan entre los que vienen del más allá.
Algunas familias amenizan con música el ambiente a la espera de sus seres amados que pasaron a “mejor vida”; otros toman con más seriedad el asunto y aguardan en silencio.
Avanza la noche y el movimiento aumenta en los panteones de Santa Cruz Xoxocotlán, pues el turismo se hace presente.

En las áreas de acceso algunos disfrutan de los conciertos musicales organizados por la autoridad municipal, otros observan los laboriosos altares y tapetes.
Unos más degustan los antojitos regionales, otros prefieren tomarse la fotografía del recuerdo entre las tumbas adornadas y con las personas que se caracterizan y disfrazan de catrinas, muertes y diablos, aunque no faltan los despistados que prefieren personajes de películas extranjeras.
Pasan las horas, el frío aumenta, el turismo comienza a retirarse, solos los familiares de los santos inocentes y fieles difuntos continúan la espera. Cientos de curiosos así como llegaron se van y el panteón vuelve a la tranquilidad.
El mismo escenario se repetirá el día 01 de noviembre en los panteones y calles aledañas donde desfilarán cientos de personas.



