Notas del día

En el Museo Textil de Oaxaca podrás admirar la Exposición titulada “Centauros en el Trópico La Imaginaría de Las Molas”

De 1918 a 1925, el Gobierno de Panamá promovió una serie de medidas para obligar a la gente guna (conocidos entonces como “los indios de San Blas”), a abandonar su cultura, comenzando con la indumentaria de las mujeres. La fuerte resist5encia de los guna a esa imposición autoritaria tuvo éxito: lograron la soberanía sobre la mayor parte de su territorio ancestral (llamado Guna Yala) al mismo tiempo que reafirmaron su especificidad cultural, que se manifiesta de manera notable en sus textiles. El anhelo de autonomía los llevó a diseñar incluso su propia bandera, inspirada precisamente por un diseño tradicional.
 
Por: Idolina Herrera López
 
Los asentamientos históricos del pueblo guna se ubican a lo largo de la costa del Caribe, desde la proximidad de la ciudad de Colón en Panamá hasta el Golfo de Uraba en Colombia. Despuès de un contacto temprano con los españoles, posiblemente desde las expediciones de Cristóbal Colón, los guna tuvieron intercambio frecuente con mercaderes aventureros y colonizadores escoceses, franceses, ingleses y estadounidenses. Su interacción con el estado panameño se intensificó al avanzar el siglo pasado, cuando muchos hombres buscaron empleo en las ciudades y las plantaciones de banano. Por otro lado, el archipiélago de San Blas, donde vive la mayor parte de la población, era visitado regularmente por las embarcaciones de comerciantes itinerantes procedentes de Colombia.
“Mola”, deriva por lo visto de mora, que designaba a cierto tipo de tela que las autoridades coloniales “obsequiaban” a los pueblos indígenas como una estrategia de control y apaciguamiento.
La Mola fue desde su inicio una prenda construida a partir de materiales del mundo externo a los guna, como les eran ajenas en un inicio el estilo de confección de la blusa, y las técnicas de apliqué y bordado para adornarla. El formato que conocemos hoy con ese nombre surgió alrededor del año 1900, según diversos testimonios y como lo constatan los ejemplos más tempranos que se conservan en los museos. Las molas siguieron así un camino paralelo a los bordados oaxaqueños de máquina de coser, como los trajes istmeños, las blusas de Tlahuitoltepec y otras localidades de la Sierra Norte y la Mixteca, que comenzaron a elaborarse durante la primera mitad del siglo XX.
A diferencia de las blusas mixes, zapotecas y mixtecas, que distinguen la indumentaria de comunidades específicas, las molas no parecen marcar diferencias locales al interior del territorio guna. Al compartir el mismo formato con sus compañeras de las demás islas y la costa, las artistas magistrales del apliqué han tenido gran libertad para innovar constantemente nuevos diseños con gran imaginación y sentido del humos. Enfocada en esa inventiva inagotable, esta exposición es un homenaje al talento de un pueblo para negociar su soberanía y para crear un arte que es inconfundiblemente suyo, a partir de elementos provenientes de todo el mundo.
 

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